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Meseta Central

Costa Rica    

Calendario gregoriano 06/10/2016 

  

                                        

                                          Sopla libre  señor  Turrialba

Mientras andando por la ciudad cubro mis ojos, en el respaldar de mi carro mis pulmones se achican huyendo del pequeño polvo gris emitido por uno de los dioses que vigilan mi país.

Soy anti naciones, anti banderas… o mejor dicho ellas son anti YO, obviando que mi origen trasciende las fronteras y que no soy hija del capital, soy hija de la luz.

El querido señor Turrialba acusado por su demencia es señalado entre las multitudes como un rebelde, un rebelde sin causa… noticieros sucios que nos engañan con sus palabrerías absurdas y llenas de vanidad, dejando salir a 343 metros por segundo el sonido de una simpleza,  carente de causas y consecuencias. Culpabilizando así al azar como si este fuera libre, independiente… uno más que es utilizado en nombre del mercado.

Grandes multinacionales laten y se frotan los dedillos llenos de poder… poder que causa dolor, dolor que causa placer… porque realmente el que posa su trasero en mi auto será no más que mi esclavo venidero, pagadero de mi fortuna manchada de petróleo, de gas, de carbono y sulfuro…sulfuro y si me sulfuro cada vez al respirar y sin mis piernas poder andar.

Maldita la vagancia, maldita la comodidad, la que ata mis pensamientos, la que no me deja estar.

Huyendo voy del capital, esperando que algún día todos podamos despertar, la ignorancia, el deseo y el mal se unen en mi contra y no me dejan estar, así el mar que rodea mis costas y da vida a mis seres, el mar que con sus olas canta las mañanas y arrulla en las noches mi paz, es calentado cada día desde los valles en la cordillera central por humanos de dos pies que se olvidaron de caminar y dependientes de lo sucio de la materia en la comodidad cochina se niegan a determinar de una vez por todas que la tierra no aguanta más, que cada humano de 60 kilos se convirtió una carcasa de metal de 1000, 2000, 3000 y cuando el ego es tan débil que crece su peso ya ni lo puedo pesar. Asesina del aire que me permite respirar, asesino de la tierra en la que me voy a alimentar y dependientes de la guerra cada día en el carro nos vamos a trabajar. Entonces parad… dejad al señor Turrialba todo este calor liberar.

Apago y me deshago del sonido banal de todas esas cadenas de ignorancia nacional y cuando digo naciones recuerdo que hubo unos que lucharon por la libertad.

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